Estás hecho un artista !!

Frase coloquial con la que alguien ensalza tus habilidades, desde pintar una pared con una pintura doble capa después de haberle dado no menos de cuatro manos o hacerle el puente a un 124 “fulaco” y salir pitando al grito de “Dale caña Torete, que es robao”. En nuestro país acostumbramos a buscar siempre el aspecto artístico en casi todo lo que hacemos, aunque no somos los únicos.

No, ahora en serio. Conocemos a mucha gente que podría ganarse ese adjetivo, porque eso es lo que debería ser, un adjetivo. Los nombres son propios. Una actriz o actor, una pintora o pintor, un cantante o una cantante….. o un/a dj. El problema surge cuando no se han ganado los galones del nombre propio, en el caso al que me voy a referir de nuestro entorno profesional, cuando se es “artista” antes que “dj” y se va por ahí “usurpando” como dice un amigo mío.

Un día, paseando por Facebook, me encontré un post de Piero Pirupa en italiano, pero que se entendía muy clarito. Venía a decir que a él no le silbaban en las salas donde iba a pinchar y que se sentía orgulloso de ello después de ver como “artistas” con unas producciones que daban miedo, se le caían a los pies después de escucharles en directo una sesión “di merda”. Me acordé de una vez que me toco llevar al hotel a uno de estos “artistas” que, años después de haber roto el mercado con un pelotazo, se dedicaba a pegar el palo (él y su agente) a empresarios incautos deseosos de llenar los flyers de su local con grandes nombres por allá el 2008, cuando el dinero crecía en los árboles. Aquel señor me contaba en el coche, o más bien balbuceaba porque iba fino, que él no era dj, que le habían enseñado a cuadrar dos discos y que otro colega le pasaba la música, que él era músico de estudio y había hecho una maqueta que un colega suyo, productor, había convertido en éxito global. Et voila !!! 12.000 que le pagaron al amigo por pinchar 45 minutos, que es lo que tardaron en sacarlo de cabina porque de no ser así se hubiera llevado la sesión por delante y aunque le dieron un par de toques para que arreglara el desaguisado, al final lo tuvo que hacer el sufrido residente, ese que no cobraba más de 150 euros.

Y es que de un tiempo a esta parte ya no quedan muchos dj’s, tan solo unos cuantos que resisten a duras penas a base de mucha paciencia y tablas, porque ahora todo el mundo quiere ser “artista”. Porque para contratarte no te preguntan si pinchas bien o mal, ahora lo importante es producir, sacar referencias e inundar las tiendas online y redes sociales con propuestas que te den cartel. Demostrar que desde tu habitación puedes mover el mundo, aunque después cuando tienes que ir a dar la cara no sepas ni por donde empezar y se tire de tracklist fácil a base de algún top100 sin mucho disimulo. Porque no nos engañemos, el dj como dj hace tiempo que está en estado de extinción y eso es así desde el momento en que una lista interminable de nombres llenan el cartel de una sesión de no más de 4 o 5 horas, cosa que antes hacía solo uno cada fin de semana y más que sobrado (y si tenías necesidades, dejabas al luces que se estrenara con el disco ya preparado). Siguió su calvario cuando empezaron a preguntarle al pobre que cuanta gente podía traer o le dejaban si sesión porque el chico que hace de office, al que le han traído los reyes una controladora , trae a todos sus amigos y cobra menos o directamente no cobra. Porque en su último esfuerzo por sacar un poco la cabeza se empeña en aprender a producir y deja de lado sus horas para buscar y rebuscar buena música, la vida social, los amigos y se amarga. Porque no te vas a convertir en Masters at Work en un par de meses…….. y lo más normal es que acabes haciendo tracks que pasen al olvido apenas 2 días después de su lanzamiento, si es que alguien te lo saca.
Así que ese pobre dj que si tenia la capacidad de mover la pista a su antojo, de conseguir el clímax de una sesión sin poner ni un solo tema comercial, el que podía parar la música y las luces a media sesión para poner una intro que llevaba a la gente al delirio colectivo, ese esta al borde de la extinción. Reconozco a tantos viejos compañeros en esa tesitura, algunos que lo han acabado dejando y a los que les queda un hueco terrible, porque algo de lo que no te avisan cuando empiezas en esto, es que es un trabajo altamente adictivo. Y no me refiero a la erótica de poder dominar las masas porque a veces eres más feliz haciendo bailar a cuatro que a tres mil. Y ya sabemos que el gran mercado va por otro lado. “Artistas” que llenan festivales para miles de personas con sesiones pre-grabadas con la burda excusa de la sincronización de música e efectos de luz, macro espacios donde se reúnen los adoradores del gurú underground de moda y asisten a un tostón interminable solo porque en la cabina está fulano o mengano repitiendo la misma sesión de un lado para otro semana tras semanas. Ahora entiendo porque hay gente que solo va a los openings y los closings. Todo lo demás es repetición y relleno para los pardillos que pagan el dineral que les piden en la entrada los salva patrias de los empresarios del sector. Esos que no dudan en traer a un extranjero que tiene un sello que vende miseria y modernidad y que solo conoce su santa madre, y que solo convoca a cuatro, en vez de dar cancha a alguien durante semanas para que haga de ese local bandera, aunque no sea un artista y sea solo un humilde dj.

Por eso hay que resistir y reinventarse. Cada uno a su manera, reivindicándose y sobretodo siendo muy profesional. Valorando el trabajo dándole un valor y cobrando por el servicio que se realiza. No incrustándose en la zona de confort y salir de la comodidad del sofá de casa para enrolarse en, a veces, aventuras de dudoso final. Porque igual que hay orquestas sinfónicas, bandas de rock, de jazz, solistas y vocalistas de todas las maneras de interpretar posibles….también tiene que haber djs. El mercado se ha transformado, pues volvamos a transformarlo siendo lo que somos, simplemente con unos platos y unos cds o un ordenador. Y si además después somos capaces de hacer más cosas, mejor, pero sin perder la esencia. Que el sueño de ser artista no acabe arruinando la pasión por ser dj !!

Palabra de Luis.